Y ahora, a pocos días de viajar a Chile, ¿sabés qué vas a hacer?
Lo único que sé es que tengo que ser yo mismo, es lo mejor que puedo hacer. No es el momento de practicar tratar de ser otra persona.
Visualmente, ¿cómo te imaginás eso de estar en Viña?
Gracias a Duvalier, quien ha estado dos veces allí, y a los videos que me mostró, ya tengo una mejor imagen de lo que es ese escenario. Voy a estar solo, con mi guitarra, en un escenario enorme y la orquesta estará adelante en un foso. Tendré que estar ahí para ver que se siente.
¿Cómo ha reaccionado la gente a tu alrededor?
En mi familia están tan contentos y felices que uno quisiera llevárselos para Chile. Los demás familiares, amigos y gente que no conozco me han deseado tantas cosas bonitas y en tan poco tiempo que uno no sabe dónde meter todo eso. Yo soy de los que sigue creyendo en las buenas intenciones de la gente y de eso llevo bastante en las maletas.
Vos sos de los cantautores que aprovechan cada pequeña cosa que sucede para convertirla en una canción. ¿Lo de Viña ya tiene letra y música?
Sí claro, inmediatamente. Desde el primer día lo de Viña se convirtió en una canción que todavía no tiene música. Yo esto lo veo como un abrazo que la vida me brinda. La vida me envuelve con un brazo, me da una palmadita en la cabeza, igual a la que yo le doy a mi hijo cuando quiero que entienda que se esforzó y que puede seguir adelante.
¿Qué es lo que más te interesa de ir a Viña del Mar? ¿Participar? ¿Ganar? ¿Simplemente estar?
Yo, mentalmente, renuncié a la competencia. Digamos que yo me salí de la competencia. Esta es mi oportunidad de la vida de cantar una canción ante 20 ó 30 mil personas en ese auditorio y ante no sé cuántos millones de personas que lo ven por televisión, frente a una orquesta de músicos tremendos y en un escenario de maravilla. Lo mejor que puedo hacer como artista, intérprete y compositor es disfrutar de ese momento único, irrepetible, mágico.
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